lunes, 11 de octubre de 2010

Tridente ofensivo

Antes que nada quiero aclarar que no sé a quien se le ocurrió, pero a mi modo de ver las cosas mezclar dos virtuosas bebidas como la Coca Cola y el whisky solo lleva a anular, precisamente, su virtuosismo. Y hablando de virtuosismo desde la botellita del "el elegido de los criadores" me miran 3 toros/ternerosyacrecidos/quizávacascomoesasquelescayóunmeteoritoysehicieroncowboys (de mayor a menor) "Tarquino" "Niagara" y "Virtuoso. Tarquino juega de doble 5 y hace unos ricos waffles de centolla, Niagara tenía futuro de crack pero la joda, la noche, y los elixires de la vida lo llevaron por el mál camino, o por un camino que el fútbol de pseudotoros no toleraría. Por último está Virtuoso, quien ya desde el nombre busca impactar en aquel que lo observa desplegarse rumiando por las pampas, sinceramente, para mí le pega bien a la pelota y nada más...
su mirada furiosa ante mis palabras no me detienen en lo más mínimo a decir que era una mentira, inflada por la prensa y las vedettes de principio de siglo. Aprovecho este espacio para reencontrarme y reconocer en mí una aversión, ajco con J, malformidad interior, de todo lo que tiene que ver con la exactitud, el equilibrio, la simetría, el sincronismo, el oportunismo, el estar en el lugar indicado en el momento preciso, el estar en el lugar preciso en el momento indicado y todas sus posibles combinaciones, así como tambien decir la palabra justa en buenos y malos momentos como decía una de las canciones de Cebollitas.
Desde el vamos un soplo en el motor del cuerpo no suena con el clásico "tuc-tuc" que Edgar Allan Poe y "Tom y Daly" nos han transmitido, sino que sería más un tucutuc tucutuc como el caballo del Rey Arturo de la película de los Monty Python, irregularidad que ahora se traduce en una laguna mental que no me lleva al otro lado de la orilla, que era ESO que yo quería decir con ESTO, "andá a laburar" me diría alguien por ahí...si lo recuerdo lo pongo en la parte de comentarios...

3 comentarios:

  1. Pocas veces palabras e imagenes coinciden con tanta vehemencia. Esto es el famoso cross a la mandibula que recitaba Arlt.
    Lo digo por Niagara. Ese ojo que se ve -ese ojo que ve- muestra, transmite, dice.
    Y lo que dice es que valio la pena.
    Cada minuto, cada vaquita, cada pedazo de campo trotado en lugares raros y sin luz.
    Y que el resto bufe.

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  2. Y claro, tal es el motivo por el cual es necesario - sino excluyente - adicionarle una medida de Coca Cola a ese whisky: en tiempos en que el torero se ausenta de las canchas hasta nuevo aviso son estos tres bovinos quienes lo suplantan luego de consumir tan alquimico brevaje. Gracia Dió que el antidoping y el antidope no llegaron a las Plazas de toros ni a Plaza Laboulaye. Abrazo y no vayas a laburar.

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  3. Un whisky y una bebida tónica como la Paso de los Toros, tienen al animal como ícono de sus marcas.
    Mi perro se llamaba Toro y no era ni alcoholico ni mucho menos tónico.

    Me voy a tomar un vaso de agua tibia.

    Brindo por este blog.

    Isidoro

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